SE SUPONE QUE LAS cosas pocas veces cambian de golpe, que se transforman poco a poco, incluso en algo tan complejo como las tendencias del turismo. La Rivera Maya puede dar fe de ello. Despacio, las cosas están cambiando, aunque observemos que todo aquello que se considera ahora turismo basura (ese que llega, no respeta nada y se marcha dejando el sitio hecho un cochinero) sigue sucediendo: todavía vuela el paracaídas por la playa, todavía la gente hace recorridos en los yates, siguen corriendo las motos de agua, hay lanchas que ofrecen expediciones de pesca o cenas románticas a bordo. También notaremos, en las noches de los idus de marzo, que sigue habiendo bacanales y borracheras. Pero, ojo, eso pasa cada vez menos. El atardecer, la laguna y sus pájaros, el azul del cielo y la arena blanca como la harina pueden parecer los de siempre, pero no hay duda de que "algo" se está reinventando.
Ese algo lo podríamos describir más o menos con una imagen: usted quiere relajarse y decide ir al mar. Llega a su hotel. Es un espacio armonioso, empapado de vegetación y flores exóticas colocadas perfectamente, como si hubiesen estado toda la vida allí. El olor que percibe es una combustión de menta, jazmín y canela. Le ofrecen jugo, agua mineral o té, pero lo único que quiere es adentrarse en ese mar transparente, lejos del calor y olvidarse de la ciudad. El entorno es todo verdor: manglares, lagunas, junglas, playas. Todo el aire está teñido con aroma selvático. Lo primero, entonces, que viene a la mente es la palabra descanso. Es a este descanso a lo que se llama turismo sustentable, un esfuerzo por integrar el máximo confort con la conservación de la naturaleza. No hay nadie mejor en el mundo que haya logrado esta conjunción como Mayakoba, un vasto y lujoso destino ubicado en la Rivera Maya, parte del grupo español Obrascón Huarte Lain, S.A (OHL). El complejo está compuesto por 240 hectáreas de reserva ecológica, con lagunas, manglares y playas, hoteles de lujo y un campo de golf, el famosísimo Camaleón, diseñado por Greg Norman. Más allá del golf, lo que le ha dado gran fama es que prácticamente todos los rincones de este desarrollo turístico están conectados por 9 kilómetros de manglares de agua cristalina que conducen a una espectacular playa. A través de barcas eléctricas, los huéspedes se transportan de un lado a otro, logrando así disfrutar de cerca de quince diferentes ofertas culinarias, tres exclusivos spas, y una asombrosa fauna selvática. Y aquí es donde viene a cuento la sustentabilidad: estos manglares se insertan dentro de uno de los ecosistemas más importantes de la Riviera Maya, los Humedales Punta Bete-Punta Maroma, cuya superficie total es de 2,355 hectáreas. Este esfuerzo, entre otras y variadas acciones, es lo que ha ocasionado que Mayakoba logre el reconocimiento de Rainforest Alliance, una ONG conservacionista con sede en Nueva York, que le entregó cuatro preseas Sustainable Standard-Setter sobre turismo sustentable.
Sin embargo, al turismo sustentable todavía cuelga la fama de exclusivo. Nada más falso cuando se visita Zoetry Resorts o Papaya Playa, otros hoteles que, según Rainforest Alliance, están a la vanguardia del ambientalismo. De hecho, algunas cosas de estos hoteles se han clasificado como imperdibles para aquellos que visitan la Rivera Maya: dormir en cabañas junto al mar. Las más genuinas no poseen corriente eléctrica, así que sólo unos cirios iluminan las noches, cuando la brisa marina se cuela entre el techo. Aquí el tiempo se pierde y pasa igual que las iguanas delante de la cabaña. Imposible no pensar en Robinson Crusoe. Seguramente, si hace caso a esta recomendación, en menos de 24 horas ya se habrá olvidado que el resto del mundo existe. Con el dìa, verá cambiar el color del mar de verde a turquesa y luego a azul. Aquí logrará disfrutar de la animación discreta de la vida tropical; practicar el nado entre delfines; tomar el sol sobre arenas de alabastro pulverizado, y dormir en cabañas meciéndose en una hamaca. Claro, también podrá descubrir el arte maya en Cobá, tierra adentro, una ciudad todavía emboscada en la selva.
Y si con ello no ha tenido suficiente, está, claro, el buceo. Pruebe explorar pecios hundidos, como ese de ahí al fondo, el galeón Matancero. De pronto verá pasar tres grandes calamares de carnes translúcidas. Van desahogados, juguetones, le dará tiempo de ver sus ojos azules y a notar que ellos también le han visto. El mar sigue su curso y, usted, flotando en ese azul, logra una imagen de postal. Sí, aquí, en el paraíso, como en la vida, lo que nunca defrauda es lo que no se ve a simple vista. Disfrute, pues. Relájese y, de pronto, como un hongo que va invadiendo un árbol, verá como crece esa sensación de no querer irse nunca jamás. Confórtese: en este paraíso, afortunadamente, no existen manzanas prohibidas.
Más información:
| Mayakoba | Carretera Federal Cancún- Playa del Carmen Km. 298 Playa del Carmen Solidaridad, Quintana Roo. Riviera Maya. Tel. 52 (984) 873 4900. Fax 52 (984) 873 4901. www.mayakoba.com |
| Papaya Playa | Reserva de la Biosfera Sia Ka'an. Tel. 52 (1) 984 116 3774. www.papayaplaya.com |
| Zoetry Resorts | Carretera Chetumal –Cancún Km 328. Bahía Petempich, Benito Juárez, Pto. Morelos Q. Roo C.P. 77580. Tel. 998 872 8300 www.zoetryresorts.com |
| Rainforest Alliance | 665 Broadway, Suite 500. New York, NY 10012 USA. Tel. 1 (212) 677-1900 www.ra.org |
| Principios del Turismo sustentable: | Consejo Global de Turismo Sostenible. c/o United Nations Foundation 1800 Massachusetts Ave, NW. Washington, DC 20036. Tel:1-202-887-9040 http://www.gstcouncil.org/resource-center/gstc-criteria/505-los-criterios-globales.html |
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